Nos movemos y cambiamos. De hecho, hagamos lo que hagamos, estamos constantemente inmersos en diferentes tipos de transición. Pasamos de idea en idea, de lugar en lugar, de etapa en etapa, de relación en relación, de situación en situación, de nivel en nivel de habilidad, de actividad en actividad;  todo con mayor o menor estabilidad y efectividad y fluidez.

Muchas veces lo hacemos bien. A veces no tanto. Podemos encontrar que no conseguimos terminar de “dejar atrás” una mala época, una manera de hacer antigua o no útil o alguna relación. Esto puede dificultar el avance en cosas nuevas. También podemos encontrar que un cambio nos “viene grande” o no acabamos de prepararnos bien o que lo nuevo no cumple con nuestras expectativas. Entender y hacer funcionar las transiciones de forma completa y fluida es, por tanto una habilidad vital de gran importancia y envergadura.

Entender la vida y trabajo en términos de transiciones y poder desenvolverse de forma efectiva y cómoda con ellas es, posiblemente lo más significativo de este listado. DBM ® ofrece un modelo completo de transiciones y, especialmente, un modelado transicional que sustituye y es mucho más preciso que la noción de causa y efecto fuente en si de muchas dificultades innecesarias a la hora de entablar los cambios que queremos.

La segunda habilidad “transversal” que está incluida en toda la formación que realizamos es la de identificar, entender gestionar y manejarse en las transiciones.

aprender y desarrollar habilidades reales

Existe mucha confusión en cuanto al significado del término “habilidad” y, por tanto, cómo aprender y desarrollar las habilidades.

En muchos círculos se enseñan técnicas y procedimientos como “habilidades”; de modo que la formación en, por ejemplo “habilidades directivas” acaba siendo la presentación y práctica en serie de diferentes prescripciones de qué hacer en diferentes situaciones con comportamientos tipo y repetición y aclaración hasta “dominar” la técnica en cuestión.

De este modo se enseña que para conseguir resultado “r” hay que seguir pasos “x y z”. Si el resultado “r” en cuestión es algo más bien técnico – como puede ser operar una máquina o realizar una operación estadística estandarizada, esta forma de proceder puede ser idóneo. Las personas que aprenden de esta manera acabarán pudiendo realizar la operación, técnica etc. con una variación mínima.

Sin embargo, habilidad no tiene que ver con ejecutar operaciones con una variación mínima sino que , todo lo contrario, tiene que ver con variar: supervisar y evaluar de forma precisa la situacion real, elegir las mejores maneras de responder y variar los comportamientos de acuerdo con el valor, significado, y posibilidades reales de las personas involucradas.

Aprender a hacer esto, ir más allá de una competencia estática a un nivel de habilidad dinámica requiere aprender de una forma muy diferente. La didáctica tradicional con prácticas – aunque que sea más o menos divertida o participativa – no resulta efectiva ni eficiente para aprender habilidades y, de hecho, puede resultar muy contraproducente y acabar en prácticas excesivamente mecánicas y dogma.

El aprendizaje auténticamente experiencial organizado con DBM,  en cambio, resulta ideal para aprender habilidades dinámicas efectivas y a la vez abiertas al desarrollo