Cada vez que nos encontramos ante una situación nueva, un problema nuevo, una persona nueva o, de hecho, al encontrarnos ante cualquier tipo de novedad, se nos presenta la posibilidad  de adentrarnos – con provecho o no – en lo desconocido.

Podemos tratar lo nuevo como algo ya conocido, o como lo “suficiente similar” de algo conocido. O podemos tratarlo, con respeto y curiosidad como algo aún por conocer, algo diferente y especial. Esto es especialmente importante cuando se trata de las personas.

“Adentrarse en lo desconocido” a lo mejor suena en exceso a aventura a descubrimiento y, posiblemente, a peligro.   Y  la inseguridad que ello puede suscitar conduce a muchas personas a preferir quedarse con lo que ya saben, a seguir fórmulas pre-establecidas o intentar encubrir lo desconocido con una pátina de conocimiento general. Esto es una pena. Al margen de la pérdida de intriga y aventura que eso entraña, también crea un peligro mucho más real: investigar – bien hecho – siempre nos acerca a la realidad y el peligro de no hacerlo es precisamente el de alejarnos  de ella y, en casos extremos, sustituirla con fantasias y rituales en vez de comprensión e intervención eficaz basada en ella.

Comprender algo nuevamente, aprender algo nuevo – avanzar, desarrollarse, ir más allá – siempre va a suponer un componente desconocido. Entonces se nos presenta  la opción de ignorarlo o de adentrarnos – satisfactoriamente – en lo desconocido: en una palabra, investigar.

Gran ausente en la mayor parte de la formación disponible, investigar: la habilidad de crear y utilizar distinciones útiles y efectivas para generar información certera y organizar esa información de modo, relevante y aplicable, muchas veces se susitituye con guiones y protocolos de “preguntas a hacer” paso a paso. De hecho, muchos de los “modelos” que se emplean en la empresa, el coaching o la intervención, son poco más que secuencias de preguntas diseñadas para proporcionar un sentido de “saber-hacer” o “saber proceder” con el consiguiente sentido (aunque falso) de confianza y seguridad

Saber-hacer es útil por supuesto, pero saber seguir un guión no es, ni mucho menos, equivalente a investigar. En el mejor de los casos un guión condicionará la dirección de búsqueda de información e impondrá las mismas prioridades  en cualquier caso y en el peor acabará en un ejercicio irrelevante, irrelevancia que será difícil de detectar por la sensación de seguridad que produce el hecho de estar utilizando una herramienta familiar.

Con el aumento en el ritmo de cambio en la vida, saber responder apropiadamente adquiere cada vez mayor importancia. Lo conocido se vuelve rápidamente rutinario.  Se puede mecanizar y convertir en algoritmos y pierde valor. Identificar, investigar y crear en cambio o puede ser tan fácilmente mecanizado. Por eso las habilidades de investigar y crear  el propio aprendizaje son valores muy en alza. Marcan una diferencia significativa.

Por eso una de las habilidades fundamentales que se aprenden en toda nuestra formación es la habilidad de investigar, de saber reconocer lo nuevo y responder de forma apropiada a ello.

Más allá de la actitud más allá de la curiosidad está el proceso – cómo hacerlo. Sea tu interés trabajar con personas, con problemas y desafíos empresariales o explorar y mejorar la calidad de tu propia vida esta formación te puede proporcionar las habilidades para hacerlo – de forma eficaz.

aprender y desarrollar habilidades reales

Existe mucha confusión en cuanto al significado del término “habilidad” y, por tanto, cómo aprender y desarrollar las habilidades.

En muchos círculos se enseñan técnicas y procedimientos como “habilidades”; de modo que la formación en, por ejemplo “habilidades directivas” acaba siendo la presentación y práctica en serie de diferentes prescripciones de qué hacer en diferentes situaciones con comportamientos tipo y repetición y aclaración hasta “dominar” la técnica en cuestión.

De este modo se enseña que para conseguir resultado “r” hay que seguir pasos “x y z”. Si el resultado “r” en cuestión es algo más bien técnico – como puede ser operar una máquina o realizar una operación estadística estandarizada, esta forma de proceder puede ser idóneo. Las personas que aprenden de esta manera acabarán pudiendo realizar la operación, técnica etc. con una variación mínima.

Sin embargo, habilidad no tiene que ver con ejecutar operaciones con una variación mínima sino que , todo lo contrario, tiene que ver con variar: supervisar y evaluar de forma precisa la situacion real, elegir las mejores maneras de responder y variar los comportamientos de acuerdo con el valor, significado, y posibilidades reales de las personas involucradas.

Aprender a hacer esto, ir más allá de una competencia estática a un nivel de habilidad dinámica requiere aprender de una forma muy diferente. La didáctica tradicional con prácticas – aunque que sea más o menos divertida o participativa – no resulta efectiva ni eficiente para aprender habilidades y, de hecho, puede resultar muy contraproducente y acabar en prácticas excesivamente mecánicas y dogma.

El aprendizaje auténticamente experiencial organizado con DBM,  en cambio, resulta ideal para aprender habilidades dinámicas efectivas y a la vez abiertas al desarrollo