El  taller de Primavera 2015 de la Serie DBM Arte y Ciencia fue el Arte y la Ciencia de Crear Valor.
Este taller introdujo algo de la exploración y modelado más recientes de “valor” que ha realizado John McWhirter, creador del DBM ® y uno de los modeladores principales y más prolíficos del mundo. John guió al grupo por una secuencia de ejercicios experienciales que aumentaron en muy gran medida su comprensión conocimiento y habilidades en cuanto a cómo se crean organizan y experimentan los valores. Construyendo sobre esto, luego guió al grupo a investigar el valor de los valores para identificar cuáles realmente merecen la pena experimentar para potenciar la calidad de la vida en el mundo real y cuales son limitantes y cuales son peligrosos. A partir de esta comprensión el grupo exploró cómo cambiar los valores, desde modificar (remodelar) los valores, pasando por resolver y disolver los valores en conflicto hasta desarrollar y crear valores nuevos. Finalmente el grupo exploró cómo continuar desarrollando el valor y los valores que, a su vez, nos desarrollan como especie de valor en este planeta.
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 Valor

Antes de la existencia de los humanos actuales no había valores en el mundo. Es decir, no hubo valores tal como los seres humanos los experimentamos y entendemos. Aunque muchos animales claramente experimentan placer y dolor y desarrollan preferencias por ciertas experiencias, otros animales y cosas, aun así no demuestran la experiencia añadida de “valor” que es prevalente en la experiencia cotidiana humana. No se les puede motivar ni responden a castigos o premios en relación con los valores. Tampoco ansían “valor” en la vida. Esto es algo que solo hacemos los seres humanos. El valor es, por tanto una característica que nos define como seres humanos.

En tiempos recientes, los valores han llegado a dominar gran parte de nuestras vidas. Los valores son muy importantes aportan mucho a la calidad de nuestras vidas. Valorar nos ayuda a relacionarnos de forma efectiva y eficiente con el mundo. Aprendemos a saber lo que nos gusta haciendo así que sea más fácil conseguir y sostener. Los valores añaden un nivel diferente de experiencia que puede ser disfrutado y apreciado en derecho propio; aprendemos a que nos gusta lo que nos gusta. Más allá de eso aprendemos a valorar las cosas en si mismas, al margen de si nos gustan o no, desde la comida y el vino hasta la música y el arte desde las personas hasta las cualidades como el amor, el apoyo, la belleza y la abnegación. El valorar y los valores añaden grandemente a nuestra experiencia del mundo. Se convierten en “cosas” que experimentamos como partes muy importantes de nuestro mundo.

Los valores también suponen una de las mayores amenazas a nuestra calidad de vida y a la propia supervivencia de nuestra especie.

Los valores políticos y económicos se utilizan para dictar la política y práctica mundiales bien sea esto cuestión de imponer a la fuerza la democracia sobre otros sistemas políticos o de imponer la austeridad económica (aún cuando los argumentos a favor sean muy cuestionables en la practica)

Los valores económicos a menudo enfrentan a ricos y pobres desde el miedo en vez de la ayuda mutua. Los valores religiosos crean conflictos entre diferentes religiones y, cada vez más , dentro de ellas con cantidades crecientes de muertes y matanzas por y desde los valores religiosos.

Se solía dar reconocimiento a las personas como miembros valorados de su tribu o sociedad en función de sus aportaciones importantes. Ahora trabajar para mantener las posiciones de fama o poder político y económico ha llegado a ser mucho más importante que cualquier cosa de provecho que se llegue a hacer desde dichas posiciones. ¡Ser célebre ha llegado a ser de tan alto valor que es posible ser famoso por el mero hecho de ser famoso!

Nuestra sociedad de consumo ha elevado al valor de las “cosas” mucho más allá de los niveles anteriores. Coleccionamos y consumimos valor. Y llegamos a ser adictos a lo que valoramos. Des-valoramos el mundo natural a medida que explotamos los recursos para alimentar este consumismo. Como especie, aumentamos en cantidad al mismo tiempo que disminuye nuestro valor para el planeta. Evidentemente, nuestros valores actuales no son sostenibles.

Nuestra capacidad para crear valor a menudo resulta en la creación de valores “falsos” basados en errores, falsas ilusiones o engaños. Estos son peligrosos porque nunca serán útiles para vivir de forma efectiva en el mundo real.

Con demasiada frecuencia imponemos o pretendemos imponer nuestros valores sobre los demás. Esto es parte del proceso de socialización de los niños pero a menudo se lleva demasiado lejos o no se hace bien. A menudo se aplica de forma inapropiada a los adultos y resulta abusivo.

La experiencia de la propia vida puede acabar empobrecida en la búsqueda de estos valores adicionales. Si no los encontramos en este mundo, creamos otros más allá en la fantasía y en realidades añoradas y ¡al hacerlo sostenemos lo insostenible!

Con frecuencia nos sentimos víctimas impotentes de un mundo dominante. Nos sentimos incapaces de cambiar el mundo entero y por tanto no hacemos nada. Sin embargo, sí podemos cambiarnos a nosotros mismos y, al hacerlo, cambiamos una pequeña parte del mundo y el mundo entero se cambia un poco. En el proceso de hacerlo podemos valorar tanto nuestra aportación como los cambios en si mismos.