El logotipo de DBMEn esta página recogemos algunos de los testimonios que han escrito diferentes personas sobre sus experiencias con la metodología DBM.

Hay escritos de personas en una muy amplia variedad de situaciones – consultores, profesores, psicólogos, ingenieros, sacerdotes, funcionarios y con intereses muy diferentes. Cada uno tenía y tiene sus aspiraciones, ilusiones y trayectoria personales.

“Hace cerca de 3 años tuve la suerte de conocer a Tim Ingarfield en un curso de coaching. A partir de ahí comienza mi acercamiento a DBM y, actualmente, estoy realizando el Master de Terapia y Consultoría Sistémicas. Me siento muy afortunada de conocer a John McWhirter, padre del modelo.

Desde el primer momento quedé impactada por el tipo de formación que imparten. Se centran fundamentalmente en la práctica; no llenan los cursos de definiciones de conceptos sino que te dan pautas para que llegues a descubrir las diferencias por tus medios y adquirir habilidades útiles para tu trabajo con personas. Ha sido todo un descubrimiento, que me ha generado muchas más ganas de explorar y de buscar áreas donde seguir desarrollándome.

Lejos de la estandarización de otras formas de aprendizaje, aquí he ido ampliando mis habilidades al ritmo de mis exigencias. John es capaz de enlazar la respuesta a una persona en particular cubriendo a la vez áreas de interés de otros participantes y necesidades del grupo de manera espectacular. Va moldeando las prácticas para que saquemos el mayor provecho posible siempre con la consigna de la exploración, lo que requiere un esfuerzo y trabajo individual.

En mi trabajo como Consultora de transición de carreras profesionales he incorporado, gracias a este modelo, mayor flexibilidad y adaptación. Así los candidatos pueden beneficiarse de este tipo de intervenciones. Tengo la sensación de que mis sentidos son más finos y puedo dar respuesta a ellos sin abrumarme por notar tanta información. Disfruto más, si cabe, adentrándome en el viaje de las conversaciones. El camino a seguir no está predeterminado; tengo más posibilidades y formas de comprobar cual es la solución más adecuada para el candidato.

Este modelo me resulta muy útil para indagar en formas de proceder diferentes a las ya establecidas. Me da la oportunidad de ser o sentirme más creativa y cada vez veo más áreas donde aplicarlo.”

Eva Verde – Coach y consultora, experta en outplacement y transiciones profesionales.

“Cómo profesional de la enseñanza me he acercado a múltiples fuentes tratando de encontrar las herramientas
necesarias para un mejor desempeño de mi actividad profesional. Por eso decidí completar mis estudios con la Licenciatura de Psicopedagogía que me ha permitido tener una base, combinando teoría y práctica, sobre como funcionan los procesos de enseñanza- aprendizaje, cómo pueden construirse y los elementos a tener en cuenta entre muchas cosas más.

En este acercamiento formal al mundo académico que me permitiera encontrar nuevas soluciones para nuevos problemas topé con un tipo de puesta en práctica diferente a las que conocía hasta el momento llevado a cabo por el profesor de la UAH, D. Alejandro Iborra, cuyo modo de entender la enseñanza, supuso un acicate para mi curiosidad y sobre el cual quise profundizar guiada por el impacto de la experiencia.

Después de consultar con dicho profesor, tras realizar un curso de verano en el que aplicaba esta metodología, decidí formarme en Programación Neurolingüistica Remodelada con DBM desarrollada por D. John McWhirter, a quien pude conocer en una sesión durante ese curso de verano, cambiando mi manera de concebir los modelos que rigen la comprensión del mundo y ampliando esa comprensión a medida que iba adentrándome, cada vez más intensamente y con mayor convencimiento en la metodología que é había desarrollado.

Me puse en contacto con Systemic Consultancy and Training y comencé un primer curso de iniciación, el “Practitioner”, siendo responsable de la formación D. Tim Ingarfield con quien posteriormente realicé otros cursos que mencionaré más tarde.
En el transcurso de este periodo cambie mi forma de entender el proceso educativo implicándome en una formación que va desde las experiencias de cualquier índole a la reflexión en dosificados ejercicios que aumentan la complejidad y la forma de entender.

Al aplicarlo en el aula, como docente que soy, comprobé que esta forma de aprender estaba más relacionada con la psicología de mis alumnos adolescentes que las clásicas formas de “memoriza y repite” que poco tiene que ver con otros procesos cognitivos implicados en el aprendizaje como la atención, la percepción, la organización del conocimiento, el aprendizaje asociativo o la emoción, sin ir más lejos, reducción la inteligencia a un mero repetir.

Comprobé que acercando la experiencia y volviendo sobre ella con el razonamiento los alumnos eran capaces de organizar la información. Dicho de otro modo,tenían más claro qué y cómo aprenden desarrollando así una competencia tan necesaria en nuestro tiempo como es “Aprender a aprender” o saber cual es su manera de acercarse a los aprendizajes para que sean relevantes. Mientras, yo realizaba a través de la observación y contando con algunas distinciones, un proceso de investigación-acción dentro del contexto de aula, apreciando si se realizaban los aprendizajes o no llegaban a producirse, que estaba afectando, como podría mejorarlo, etc.

Al finalizar el curso escolar, mis alumnos, a través de una evaluación cualitativa manifestaron haber aprendido más de la materia y comprender mejor los conceptos que habían experienciado con relación a los de trimestres anteriores mostrados con una metodología de corte más teórico y explicaban como tenían un mayor deseo de aprender. Según mi punto de vista, este deseo de aprender estaba basado en un sentido de posibilidad comprobada que generaba una mayor motivación intrínseca.

Ante los buenos resultados ha sido creciente mi curiosidad. He seguido mi formación complementando y aumentando las perspectivas que me guiaban en un principio y sintiendo, paulatinamente, una mayor comprensión en lo referente a la metodología, sus usos y niveles de aplicación y los contextos en los que puede aplicarse. Sobre esto quiero aclarar que si mi acercamiento en un principio se produjo desde la mejora de mi quehacer profesional, he descubierto cuanto puede favorecerme en el terreno personal. Las mismas distinciones que me sirven para investigar en mi trabajo me sirven para cuestionarme el progreso en mi vida familiar o en los planteamientos sobre mi desarrollo personal..

Por eso, continué con mi formación a través de cursos como “Habilidades de Gestión del Aprendizaje Experiencial” o “El Arte y la Ciencia de la Enseñanza y el Aprendizaje Efectivos”, el”Master Practitioner” y el más extenso “Terapia y Consultoria Sistémicas”
dentro del cual me encuentro inmersa en estos momentos. Sobre este último, creo que me aporta una visión más amplia e integrada acerca de lo trabajado, mostrándome nuevas posibilidades de acción, otros contextos de actuación y distinciones. Más precisas sobre las que seguir trabajando. Me pregunto, en relación con John McWinter ¿Cómo puede ser capaz de profundizar en lo sencillo alcanzando ese nivel de detalle que permite recolocar de manera coherente todos los elementos detectando los huecos para volver a construir y reconstruir? En el ultimo periodo del “Terapia y Consultoria Sistémica” sentí lo preparado que John estaba ante cualquier duda o dificultad que le planteábamos. Comprendí que sólo una percepción muy desarrollada y una multiatención es capaz de apreciar y dar sentido a las situaciones que se sucediendo en la práctica de nuestros ejercicios. Por eso, sentí que captaba cada vez mejor cómo estamos trabajando y los beneficios que en cualquier aspecto de nuestra vida nos puede aportar.

Lo que me gusta de este tipo de formación, con esta metodología es que siempre siento que me estoy acercando, lo compruebo y tengo evidencias pero eso hace que se abran nuevas puertas o nuevos campos donde seguir explorando e investigando. Esto lejos de hacer que abandone me conecta de nuevo con la vida misma, con esas situaciones que a diario nos descolocan y que tratamos de solucionar de cualquier manera, con recomendaciones de otros o esperamos que se solucionen solas. Siento que he progresado para mantener la calma en ese tipo de situaciones, dándome tiempo para encontrar mi propia solución, la que a mi me convence y ya no una sola sino varias posibles acrecentando mi flexibilidad mental, abriendo a su vez nuevos huecos para penetrar en situaciones de ignorancia que renuevan mis deseos de saber.

Sobre los pilares de mi ignorancia y la experiencia del rico sabor de la incertidumbre voy construyendo un estilo propio de entender que cada vez está más relacionado con la realidad del mundo en el que me ha tocado vivir y desarrollarme, un mundo cambiante, un contexto plural, en el que cabe mejorar si se sabe donde atender, cómo hacerlo y se tiene disposición para mirar desde varios ángulos no queriendo agarrar demasiado rápido ni demasiado fuerte aquello que se va descubriendo.”

Paloma Carracedo. Profesora y estudiante de doctorado.

“Gracias a la DBM he descubierto una nueva forma de explorar la realidad que me permite entender mucho mejor de qué forma recojo y organizo la información, y sobre todo, de qué forma respondo a lo que me ocurre.

Aún llevando ya muchos años recibiendo formación, y de contar con un buen número de metodologías y teorías que aplico a diario en mi trabajo de consultoría de innovación y desarrollo de personas, siento que la DBM ha añadido toda una nueva perspectiva que me permite reforzar lo que traía y darle aún mayor profundidad.

Sin duda recomiendo este enfoque”.

Matti Hemmi – Socio director “Inknowation” Consultor y conferenciante.

“”Cuando elegí estudiar Psicología tenía pasión por comprender los procesos cognitivos humanos y ayudar a las personas. Una vez que acabé la licenciatura con muchas teorías en mi cabeza, realicé diversos masteres en Recursos Humanos y Psicología Aplicada, para aprender la práctica, a través de ellos obtuve productos y especialización en un enfoque psicológico. Seguía sin sentir seguridad y comprensión para hacer intervenciones psicológicas y ayudar a las personas. Hace unos años tuve la acertada decisión de formarme en PNL remodelada con Tim y fue un antes y un después en mi desarrollo profesional y personal. Con su habilidad y congruencia como formador he aprendido cómo funcionan los procesos cognitivos (percepción, atención, comunicación, recogida de información, liderazgo, recordar, imaginar, pensar, sentir, lazos, gestión, dirigir, motivación, etc) y he desarrollado mis habilidades para investigar con curiosidad, explorar en detalle, modelar al cliente, generar hipótesis, posibilitar el cambio efectivo, entre otras.
Conocer a John me impactó, en el sentido de ver arte y ciencia en acción. Humilde y magistralmente con sus ejercicios y su hacer nos creaba las condiciones para aprender experiencialmente y diferencialmente. Después de haber concluido el Master en Terapia y Consultoría Sistémica, la metodología DBM me ha proporcionado habilidades conductuales para comprenderme más, comprender más a las personas, a las organizaciones, y me siento en condiciones de hacer una ayuda efectiva, con muchas ganas y un enorme placer en seguir aprendiendo y en ir más allá en mi desarrollo actual”.

Marta Arrimadas – psicóloga

“Fue por enero de 2007. Dos años antes había realizado un curso de PNL. No me quedé satisfecha. Pero tampoco di por zanjado el asunto. Cuál era el asunto, no lo sabía bien. Sentía marejada de cambio en el modo en que me relacionaba con mis proyectos, con las personas y con poco conocimiento al respecto. Mi primer contacto me corroboró que no era una cuestión de objetivos. De formular buenos objetivos y de planificar su consecución. Por razones similares, también me di cuenta que no era cuestión de saber e identificar cómo otros, supuestos modelos, hacían o conseguían algo para copiarlo y aplicarlo a mi propia vida.

Y entonces leí la página de SCT Systemic. Y hablaba de conseguir a partir de la propia experiencia. Aquello me gustó. Tenía la intuición de que si no conseguía saber en qué consistía mi experiencia y cómo la construía, para bien y para mal, la posibilidad de incorporar aprendizajes se reduciría bastante.

Y decidí matricularme en un curso de Coach con Tim Ingarfield. Y ha continuado y continua. Y estoy cursando de nuevo el curso de Terapia y Consultoría Sistémica, una formación especialmente potente que permite consolidar, ampliar y generar nuevas habilidades de comprensión y cambio a partir de los aprendizajes realizados en Practitioner y Master en PNL con Remodelado. Aquello de partir de la propia experiencia empezaba a tomar cuerpo. Explorar y explorar en la propia experiencia y en la de los compañeros. Una triada potentísima: constatas como tu propia experiencia se modifica a medida que la exploras. Al principio te inquieta, luego te fascinan las similitudes y diferencias con tus distintas experiencias y las de tus compañeros. Y tomas conciencia o añades comprensión al significado del ser humano como ser social.

Y así comenzó mi camino en el acopio y la experimentación de distinciones que me permitieron ser más consciente de mi forma de pensar, de sentir y hacer y del modo en que se relacionan. Una consciencia que no siempre ha sido agradable: a veces toca desprenderse de creencias, de convicciones que notas cómo te han arropado a lo largo de la vida pero que a la vez han supuesto una limitación al crecimiento personal. A la posibilidad de conocerte a ti mismo y el mundo que te rodea. Un proceso, que a medida que pasa el tiempo te das cuenta que sólo ha empezado. Y que el conocimiento es sólo la parte más pequeña de los resultados obtenidos con mi forma de pensar y relacionarme con el mundo. Quizás en este punto, es importante, o al menos para mí, notar que ser más consciente no es equivalente a ser racional. Del mismo modo, que la intuición, que en cierto modo fue durante mucho tiempo para mí una especie de hada que creía que me permitía conocer, ha resultado ser en muchas otras una encubridora de inocencia.

Puede parecer una carga pesada. A veces lo es. No voy a negar que en algunos momentos he pensado y sentido y hecho como que ya. Se acabó. Pero, a medida que vamos incorporando distinciones, comprensión y capacidad de comprensión, se empieza a tejer, o quizás sería más adecuado decir a visualizar, u oír o incluso sentir, allá cada uno y afortunado el que pueda con las tres al mismo tiempo, una red de distancias que empiezan pareciendo un jeroglífico. O mejor quizás, una especie de laberinto: el todo y la parte, el primer y el segundo plano, desde y a, orientarse y activarse, lazos y vínculos. O fractalidad.
Es en esas distancias y sus variaciones a lo largo del tiempo donde van tomando cuerpo específico las distinciones que nos permiten un conocimiento más detallado del mundo.

Para la DBM, ese conocimiento, que continuamente hay que estar comprobando, es la base para una intervención efectiva, en la empresa, en la familia, en el individuo. Es además el único camino para gestionar el cambio, inevitable. Y sobre todo, volviendo al principio, una manera mucho más rica, interesante y atinada de definir, elegir y conseguir objetivos, sean de la naturaleza que sean. Porque en este punto, los objetivos han dejado de ser lo que eran. Y sólo son una parte, y no necesariamente fija, de lo que pretendes conseguir (en la pareja, en la familia, en el trabajo, en tu vida…)

¿Cómo han conseguido transmitirme todas estas sensaciones, ideas, conceptos, sensaciones, emociones?

Pues en primer lugar, haciéndome ponerlo en práctica, experimentar las distinciones y el modo de hacerlas (dos elementos fundamentales de la habilidad). He pasado mucho tiempo haciendo acopio poco eficaz de conceptos como comunicación o liderazgo, de motivación o evaluación, por poner sólo algunos ejemplos. Poco eficaces no sólo por la dificultad para transmitirlos, a no ser que me aprendiera de memoria algunas definiciones (tarea que siempre me ha seducido muy poco), sino para ponerlos en práctica. Con la DBM, tomas conciencia de cómo construyes el concepto y de cómo puedes modificarlo. En cierto modo las dos caras de la misma moneda, aunque no siempre se consiga, al menos en mi caso, acompasarlas.

En segundo lugar, haciendo sobriedad. Un aspecto que cada vez me parece más importante. No hay adornos, ni grandes presentaciones, ni espectáculos. Una voz ( o dos perfectamente sincronizadas), y movimientos pequeños del resto del cuerpo. Esta sobriedad, te permite tomar nota, por ejemplo, aunque no se esté hablando de ello, de cómo se calibra, de cómo se está creando rapport, de cómo se coge información, de cómo se combina voz y gesto.

Y en tercer lugar, haciendo humor. En este caso también de manera sobria. Una manera de crear y gestionar distancias. Necesarias, imprescindibles diría para hacer más útil el proceso de aprendizaje y cómo nos relacionamos con él y con quien nos enseña.

John McWhirter ejemplifica con especial elegancia estos tres modos de hacer DBM cuando nos tiene delante en la sala, cuando nos observa desde lejos mientras hacemos los ejercicios, o cuando calibra si tiene que dar o no una contestación y de qué modo, o cuando te acompaña, te pregunta o sugiere en relación a cualquier asunto que quieras plantearle y, respecto al cuál, cuidará de hacer seguimiento con discreción y siempre con interés y respeto.

Los efectos de este aprendizaje desde que inicie mi contacto con la DBM han sido variados. Quizás uno de los más importantes es tomar mayor conciencia de lo que depende de mí y de la posibilidad de cambio que eso implica.

Otro efecto, más intenso al inicio, pero que se prolonga, es notar como se recompone la manera de pensar. Quizás resulté más fácil identificarlo en el área profesional. Empiezas a notar que la manera en que recoges y analizas la información se modifica y no sabes muy bien cómo esta ocurriendo, hasta que empiezas a aplicar distinciones que suponen una mejora en el modo de trabajar y en los resultados obtenidos.”

Teresa Vargas – Socióloga

Mi experiencia de trabajo durante algunos años en el campo de la educación me llevó a acercarme a muchas disciplinas, todas ellas orientadas a la búsqueda de complementos que optimizaran e hicieran significativo el proceso de formación de las futuras generaciones. Tuve así mi primer contacto con la PNL, la cual desde el primer momento captó mi atención por todo lo que implicaba desde el punto de vista del desarrollo de todas las potencialidades del ser humano y su consiguiente éxito en todo aquello que este se propusiera. Pronto, sin embargo descubrí que algo en el modo de realizar la formación en esta materia no terminaba de encajar en lo que estaba buscando. El exagerado acento en el éxito material, la presentación de las técnicas como algo casi mágico y el carácter estático en la propuesta del modelado, me hicieron reenfocar mi búsqueda, fue así como tuve contacto con la DBM. Llamó mi atención inicialmente oír hablar de PNL remodelada, algo así como una actualización del modelo propuesto por la PNL tradicional, esto era ya un avance, nada comparado con lo que me encontré cuando inicié la formación con Systemic Consultany and training. El Practitioner y el Master significaron para mi, además del esfuerzo de adaptación a una manera de pensar y actuar a la que no estamos acostumbrados, la posibilidad de un aprendizaje experiencial que te ensancha las fronteras de lo que ha sido tu mundo hasta ahora. Una visión 100% positiva del ser humano, un entender todo lo que ocurre a tu alrededor como una oportunidad para aprender, aún de aquello que equivocadamente consideramos malo, que no es otra cosa que una lectura recortada de la realidad. Mantenerme abierto, flexible y disponible para todo lo que significa vivir, es lo que pude conseguir con esta formación inicial. Era poco, sin embargo, comparado con todo lo que ha significado continuar en el proceso de formación a través del curso de “Terapia y Consultoría sistémica”. La profundización en la experiencia, la apropiación a un nivel superior de todas las herramientas para el crecimiento personal y la ayuda de los demás, la ampliación significativa en la aplicación de nuevos modelos y la adquisición de nuevas habilidades, junto con el clima que se crea en los grupos de trabajo, proporcionan una oportunidad única para el desarrollo en todos los ámbitos de la vida, personal y profesional.

Como sacerdote encuentro en esta metodología un herramienta particularmente útil para el acompañamiento integral de las personas. Influir positivamente en sus vidas y permitirles desarrollar habilidades con las que puedan enfrentar certeramente cualquier situación por la que pasen, enriquece sin duda mi misión y hace que actualice constantemente mi modo de ser verdaderamente “cura” para la gente.

Sin duda la amplísima experiencia de John McWhirter y su equipo en los ámbitos de la formación, la terapia, la consultoría y muchas más, hace que cada encuentro sea para mi, semejante a un retiro espiritual, es decir, un espacio de confrontación, de reflexión, de crecimiento y de desarrollo permanente. Su capacidad para aprovechar cualquier recurso disponible en pro de la formación y especialmente su habilidad para hacer significativo y valioso lo que parece ordinario, hacen de cada sesión un verdadero laboratorio de desarrollo personal donde a pesar de la intensidad de las jornadas, sin embargo siempre quieras más.

Lo que más me gusta tanto de la metodología DBM, como de la forma de impartir la formación, es que siempre te deja la puerta abierta, que no hay ni experiencias, ni proyectos terminados, siempre hay algo más, siempre aunque parezca que estás haciendo algo muy bien, cabe la posibilidad de hacerlo mejor, lo cual hace que siempre vayas hacia delante, que no te estanques, que no te detengas y que correspondas mejor a tu naturaleza de ser en construcción, en crecimiento y evolución permanente. Esto es justamente lo que puedo decir que supera mis expectativas y hace que quiera continuar en el proceso.

Leo Cárdenas – sacerdote – responsable de programas sociales Arcidiocesis de Bogotá.

Mis experiencias con la formación que realizo en los diferentes programas con metodología DBM (TCS, Hipnosis, PNL con DBM, Aprendizaje Experiencial, Coach) han sido para mi muy importantes además de significativas.
Han cubierto, cubren y seguirán cubriendo una de las parcelas más importantes que como persona necesitaba y esto ello llegó de la mano de John McWhirter y Tim Ingarfield
Está siendo un encuentro con mis antiguos intereses, con un camino de saber más y de saber como se sabe y como se puede ir un poco más allá. Esto se está produciendo en la formación que realizo con ellos y que he podido ir conociendo progresiva y experiencialmente, integrando de manera positiva y útil el “pensar, sentir y hacer” en el día a dia y no sólo por el hecho de saber por saber sino para utizarlos en los diferentes cambios y comprensiones que necesite para mi o para que otros puedan realizarlos y ello de manera integrada en mi y en mi vida diaria tanto profesional como en el entorno más personal.
La función tanto de John, creador de DBM, como de Tim, como investigadores, modeladores y como transmisores de los saberes y conocimientos sobre estos temas los considero esenciales…esenciales para conocer, para estar en el mundo, con el mundo y entendiendo como funcionamos las personas en nuestras relaciones diarias…
Para mi supuso una sensación de comenzar un camino de ir hacia un saber/conocer mejor y mayor, con el apoyo y soporte que supone tener las estructuras necesarias que me permite estar y no “perderME”, además de no perderme lo “mundano” y lo cotidiano de la vida.
Yo, antes de este proceso con John y con Tim, estaba en el mundo y entendia o creía entender como yo estaba en él pero ahora se también (un poco) como funcionamos las personas en nuestras relaciones e interrelaciones.
La estructura que aporta junto con el uso de la fractalidad para acceder al conocimento y con la metodología DBM ha sido como abrir una puerta hacia un mundo de más de tres dimensiones… en los diversos aquí y ahoras…
Es un acercarse, cada día un poquito más, hacia un conocimento fascinante que se situa a través del ya sabido “conócete a ti mismo” que yo añado a “intenta conocer a las personas y al mundo” y todo eso, por si fuera poco, poniéndolo en relación simultáneamente. Todo un lujo para cualquiera, que por ende no sólo no se gasta, sino que se amplia momento a momento… un regalo que merece extenderse por el mundo mundano y cotidiano…
Y por si fuera poco, añado y hago hincapié en el hecho de que todo el proceso está incluyendo, además, el disfrutar de ello…

Mis trabajos “formales” a lo largo de pronto 40 años han sido como funcionario del Estado en diversas áreas de dirección y gestión, maestro de Primera Enseñanza, profesor de Educación Fisica, ahora se relacionan más con el mundo de la ayuda, y la terapia pero sobre todo sigo siendo un buscador (“inner”) y como a veces me han dicho un “libre pensador” si ello fuera posible?… yo al menos me quedo en pensador “por libre”… y con DBM con más intención todavía… Mi pena ahora es no haber tenido estos saberes y estas herramientas años atrás, pero nunca es tarde.

José Manuel Coego Buján – psicoterapeuta.

Mi espíritu aventurero me ha traído a España a estudiar un doctorado, en este recorrido educativo me encontré con la metodología (DBM). Al querer hacer un o estudios de postgrado en desarrollo humano era porque yo tenía una motivación muy grande de saber eso cómo se conseguía desarrollar, mi experiencia con el doctorado me dejo sin la respuesta que ahora después de haber aprendido, comprendido e integrado la metodología DBM en mi vida personal y profesional, sé que quiero seguir añadiendo comprensión a lo que John nos aporta con sus conocimientos, no me considero una experta en la materia, ya me gustaría.

Para realizar la tesis doctoral hice el Practitioner y el Master en P.N.L. en su momento me fue útil para lo que requerían mis estudios, no obstante antes de terminar la tesis hice mi primer curso con John, que se titulaba, “Fundamentos del cambio” y desde ahí no he dejado de hacer formación con esta metodología. Actualmente en mi trabajo uso la metodología DBM, como ejemplos de ello, he realizado intervención educativa con preadolescentes y adolescentes y, la experiencia ha sido muy útil ya que he aprendido a identificar lo que es un proceso, y como intervenir en el para llegar a la dirección establecida. He sido formadora y mi gran descubrimiento es que puedo desarrollar el mismo curso con diferentes grupos y hacer el curso, taller a la medida del grupo. Con lo que se consigue que el 90% de la población que inicia el curso lo termine, con un producto que la propia persona ha construido dentro del taller, pudiendo hacer uso de ello y ser consciente que lo puede seguir desarrollando.

En consulta las posibilidades de hacer terapia de una forma eficaz, respetuosa y creativa me ha permitido atender a poblaciones tan diversas como Valencia, Vitoria, México y Madrid, considerando el todo de la persona y sabiendo que hay capas culturales de información que incluir en el trabajo junto con el cliente. Con esto quiero decir que con esta metodología, si desarrollas la comprensión de la misma, se puede abarcar y entender cualquier estructura y llegar a comprender su función, con lo cual he podido atender una variedad de personas con una diversidad de problemas sin que sea experta en depresión, baja auto-estima, etc, etc, si yo logro investigar junto con el cliente a qué llama problema, como define el problema, y qué incluye este, a partir de ahí podemos construir lo que el cliente quiere y encaja con sus direcciones vitales. También he participado en un grupo de investigación en la Universidad de Alcalá de Henares, en Transiciones Sociales, experiencia que me ha influido en mantener activado mi nivel supervisor ya que investigar y trabajar en terapia son dos procesos diferentes, usando habilidades comunes que dependiendo del momento de su uso se consigue mantenerse en la dirección establecida y comprobar las hipótesis de trabajo.

Actualmente estoy empezando ha escribir algunas cosas con respecto a la materia, ya que me parece importante sembrar algunas ideas que van dentro de lo que escribo, además de esperar que la curiosidad haga mella en los lectores y estos deseen conocer este enfoque metodológico.

Algo que con frecuencia observo en consulta es que las personas se desarrollan profesionalmente y en lo personal como si eso estuviera separado de la persona, es decir, pueden ser muy buenos profesionalmente hablando y mantener situaciones con muy poca calidad de vida, viven desarrollarse negativamente en el ámbito personal. Como si el mero hecho de tener éxito en su profesión eso fuera lo único que hay que atender y la esfera personal no hay nada que hacer, así es el mundo. Estoy convencida por experiencia propia que, practicando lo aprendido en DBM, no sólo aprendes a trabajar sino a atender al todo de tu vida, es decir, tenemos diferentes direcciones y cada una influye en las otras, con John he aprendido a atender a varias direcciones intentando mantener cierto equilibrio entre ellas, con lo cual no sólo creces en lo profesional también en lo personal y soy consciente de lo que tengo y de lo que me falta para llegar a donde yo quiero. Sé que para mi está siendo de gran valor seguir practicando y añadiendo aprendizajes con cada systemic que hago, cada vez John me sorprende de sus habilidades y capacidades, así como de su sensibilidad de cuidar de los procesos de cada uno de los integrantes del curso en cuestión, y como en su momento te hacer crecer juguetonamente. Como con su humor, muy atinado, hace que participemos en la construcción de nuestros aprendizajes y cómo hace para que añadamos comprensión, desde luego que es un lujo tenerle como modelador de nuestros desarrollos.

Magdalena Rios Avila – Doctora en Psicología – psicóloga clínica.

Un Cambio de Paradigma

La metodología DBM (Modelado Conductual Desarrollativo) me ha facilitado un cambio de paradigma necesario para evolucionar y desarrollar mi persona.

En mi historia de vida el “principio homeostático” ha tenido un lugar muy protagónico, lo convertí en mi “hada madrina”, estaba convencida de que pasara lo que pasara todo volvería a su equilibrio natural. Sin embargo, con el paso de los años, me di cuenta de que era una forma conservadora de ver la existencia, en realidad este concepto consiste en “cambiarlo todo para no cambiar nada” porque todo se equilibra dentro de un medio interno. Así pues la estructura y las funciones homeostáticas se convirtieron en un corsé opresor que me dificultaba ampliar mis horizontes, superar mis propios límites y experimentar una expansión personal.

DBM me proporcionó el recurso que necesitaba para el cambio de paradigma: pase del equilibrio homeostático a la fractalidad desarrollativa. Éste concepto es como el ADN de nuestro pensar, hacer y sentir y no tiene otros límites que los que cada uno le quiera poner. Ahora he tomado conciencia de hasta dónde soy yo protagonista de mi vida y hasta dónde soy una observadora pasiva expuesta a los aconteceres ajenos, lo cual rebaja considerablemente la necesidad de control y por ende el índice de neuroticismo.

He aprendido a hacer legítimo mi propio pensar, teniendo en cuenta que cada persona es un mundo con un pensar distinto tan legítimo como el propio. Esto que parece simple y obvio significa tener la flexibilidad suficiente para respetar al otro, ampliar el marco de visión propio y sobre todo aprender a escuchar con interés porque uno puede enriquecerse con un punto de vista distinto o confrontado con al propio.

Ante situaciones adversas gestiono mejor la incertidumbre porque aprendes a desmenuzar en pequeñas partes los componentes de un todo, de esta forma uno no se ve enteramente contaminado por la desolación o angustia vital que provoca el no saber.

Un aprendizaje que no puedo dejar en el tintero es que los estándares con los que medimos los actos propios y ajenos, pueden facilitar la felicidad o la desventura. Te ayuda a comprender porque hay personas siempre instauradas en la queja o problema y otras que se esfuerzan por forman parte de la solución.

Y un largo et cétera que concluiría diciendo que después de un curso de DBM las secuencias cognitivas varían a favor de percibir el mundo de una manera más amplia y con más detalles. Es un aprendizaje realmente experiencial donde las vivencias se anticipan a los contenidos, generando una impronta que facilita el proceso de integrar lo aprendido.

Como dice Tim Ingarfield “un trocito más de mundo se nos hace accesible”.

Matilde Ubeira, socióloga, experto en investigación de mercados, coach.

“El DBM, sobre todo, me ha ayudado y está ayudando a relacionarme cada vez mejor conmigo mismo y con los demás; llevo muchos años trabajando con niños/as y adolescentes; siempre me ha gustado comunicarme con ellos/as, desde que me estoy formando en DBM, es impresionante cómo ha ido mejorando la comunicación con ellos; la formación en DBM me está ayudando a comunicarme cada vez mejor con ellos/as, a aprender de ellos: tenemos mucho que aprender de los niños y adolescentes; el DBM es una metodología muy potente que nos puede ayudar mucho a eso.

Esta metodología puede venir bien a cualquier persona, pero a los que de forma directa o indirecta, trabajamos en el campo de la educación, los beneficios, a todos los niveles, pueden ser extraordinarios.

Los niños y adolescentes, cada vez más, lo que nos están pidiendo a los adultos, es que les escuchemos, comprendamos; tienen muchas cosas que decirnos, pero muchas veces no saben cómo hacerlo; el DBM nos puede facilitar herramientas, habilidades a padres, profesores, y a cualquier persona, para comprender, escuchar y aprender de los niños y adolescentes, algo tan necesario dada la sociedad tan compleja en que vivimos, en la que muchos de ellos se SIENTEN PERDIDOS; por eso digo que los niños y adolescentes, a través de muchos de sus comportamientos, lo que nos están pidendo a los adultos es que les escuchemos, comprendamos.

Hace unos días, estuve dando una Conferencia, en la que había Niños y Adolescentes; estuve hablando sobre las Emociones en base al DBM; muchos de esos Adolescentes me felicitaron por la Conferencia.
Respecto al Creador de esta Potente Metodología de DESARROLLO HUMANO, JOHN, para mí es una Persona PROFUNDAMENTE HUMANA Y SENCILLA, cuyo único Objetivo es poner a disposición de las Personas y Organizaciones Herramientas, Habilidades para su Desarrollo; si hay algo importante que hemos de hacer, es el Gestionar y Dirigir nuestra Vida: ese es uno de los muchos Objetivos que Potencia el DBM.
En los años que llevo Formándome en DBM, he Aprendido más sobre mí mismo, y sobre las Relaciones Humanas, que Leyendo miles de Libros; por nada del mundo cambiaría la Calidad de Vida que estoy Ganando gracias al DBM”.”

Moisés Fernández, Funcionario, Conservatorio de Música.

Dar testimonio de las posibilidades de este programa sería tan inútil como querer dar cuenta de cada una de las pequeñas gotas del mar. Y sin embargo después de este primer año de “Terapia y Consultoría Sistémica” tengo una imagen más completa y llena de posibilidades actuales y futuras. Estas posibilidades podrían relacionarse con esta pregunta de otro gran filósofo y educador: “¿Cómo le es dado al hombre conocerse?” Nietzsche vio los peligros de tan profundo conocimiento y anticipó y se revolvió hacia aquello que no hacía sino encorsetar, vulgarizar y adocenar ese precioso potencial del individuo libre. “Tus educadores no pueden ser otra cosa que tus liberadores. Y este es el secreto de toda formación: no proporciona prótesis, narices de cera, ni ojos de cristal”.

Según yo lo veo, John McWhirter parece sentir un inmenso placer y aún diversión en proporcionar a otros seres humanos este conocimiento. Te hace trabajar de forma segura, delicada y precisa tu propio proceso de cambio. Te ayuda a integrar tu experiencia vital de manera muy diferente a como lo habías hecho hasta ahora. Pero no es que haya “una única manera de hacerlo”, es que la propia manera en que tú o yo lo hacemos es objeto de conocimiento y exploración en el programa. Personalmente destacaría no solo el hecho de integrar tu propia experiencia y de investigar sobre ti mismo – ¿a quién no le gusta esto? – sino el hacerlo de manera segura, añadiendo posibilidades y distinciones que yo no imaginaba. La autoexploración es sin duda una habilidad que entrenas a través de ejercicios con base en tu propia experiencia, y sobre esa base empiezas a notar y distinguir cosas que has pasado por alto, que tenías disgregadas o desconectadas.

Y si todo esto es importante para cualquiera que esté interesado en su propio proceso de cambio y desarrollo como individuo, sea cual sea su trabajo, profesión, distracción o pensamiento, ¿Qué no será para todos aquellos que nos dedicamos profesionalmente a facilitar el cambio en otros?

Formadores, educadores, consultores, terapeutas, coaches… En diferentes ocasiones he manifestado públicamente una actitud crítica con nuestra propia formación. Honestamente, he acumulado suficiente falta de precisión -propia y ajena- como para saber que ejercer esta profesión requiere de habilidades de modelar, de conocer en profundidad las estructuras de fondo, las nuestras como facilitadores y las de nuestros clientes.

Podemos adquirir mucho más conocimiento sobre nosotros mismos y sobre cómo construimos significados a cerca del mundo. Podemos hacerlo en formación, sin fuertes impactos y sin exhibiciones, sin una puesta en escena pretenciosa. Así diría yo que es este programa. Pero nada puedes esperar que no te comprometa a ti mismo con tu propio trabajo de cambio, y esto incluye cómo te conectas como participante con este tipo de metodología y trabajo. Entiendo que no es fácil. Al principio puede no serlo. Lo que no pongas tú en términos de experiencia propia, investigación, curiosidad, paciencia, cooperación, participación, aplicación y práctica nadie lo pondrá por ti, por tanto nada obtendrás.

Esto dicho hoy, cuando en educación, en terapia, en consultoría o en coaching casi todo vale y tienen “éxito” enfoques permisivos, breves, prescriptivos, rápidos, fáciles… es casi, casi, revolucionario, subversivo…

Pilar Mamolar – Consultora, formadora y coach. Profesora del curso de Gestión del Talento CEPADE / UPM . Socia Directora de Globalcoach.