Un tema de gran actualidad es la cuestión de «sensemaking». Una traducción literal de este término sería «hacer sentido» o «crear sentido» aunque se puede entender mejor, tal vez, como «dar sentido».

En Wikipedia podemos encontrar lo siguiente

El término sensemaking (dar sentido) alude al proceso por el cual una persona da sentido al mundo que percibe. En la actualidad, [algunas personas] considera[n] este proceso en diversas áreas de conocimiento.

Se ha definido como «el desarrollo continuo y retrospectivo de imágenes plausibles que racionalizan lo que las personas hacen». (Weick, Sutcliffe, & Obstfeld, 2005, p. 409). El «concepto» se introdujo en el campo de estudios organizacionales por Karl E. Weick en los años 70 del siglo pasado y ha afectado tanto la teoría como la práctica. Weick pretendía fomentar un traslado  de enfoque del tradicional énfasis de los teóricos de las organizaciones en la toma de decisiones hacia los procesos que constituyen el significado de las decisiones que se realizan en el comportamiento

En la coyuntura actual, en la que muchos diferentes poderes y agrupaciones de intereses políticos, económicos y de otro tipos intentan presentar su versión del mundo como la definitiva o de minar la solidez de las propias maneras que tenemos de dar sentido, es más importante que nunca desarrollar la capacidad de hacerlo y especialmente de entender la diferencia entre esto y seguir de forma más o menos ferrea una(s) idea(s) preformada(s).

Hace unas décadas el irreverente y contestatario psiquiatra Tomas Szasz publicó su libro «El Segundo Pecado» en el que dijo «la ley de la selva es comer o ser comido, la ley de sociedad actual es definir o ser definido».Daba voz a un sentimiento creciente de la perdida de sentido de identidad en las interacciones mediáticas y políticas en los comienzos de lo que se entendería como «la lucha por el relato». Y es que hay un cierto solaz en las definiciones. La política identitaria ofrece esa seguridad. Pero viene con el coste de todo dogma – perdida del sentido de realidad.

Como disciplina, Modelado DBM va más allá de las nociones académicas de lo que puede ocurrir en las organizaciones para ofrecer un conjunto de modelos de aplicación universal de cómo, en detalle, damos sentido al mundo (y, por supuesto a nosotros mismos) a partir de nuestra experiencia sensorial. Los modelos que ofrece son modelos de proceso no de contenido (es decir de como funcionan las cosas no tanto lo que son). Y por supuesto, al ser un modelado basado en evidencia directa, ofrece una manera práctica de mejorar aquello que todos hacemos de forma natural: dar sentido a la experiencia.

Esto quiere decir que si quieres entenderte mejor, entender mejor tus relaciones, entender mejor el mundo en el que vives, conseguir una vida más satisfactoria, hacer más de lo que quieres o ayudar a otros a hacerlo, DBM te ofrece gama más amplia y más efectiva de distinciones, modelos y habilidades con los que hacerlo – con diferencia